Parece ser que la irresponsabilidad y la falta de empatía, son las protagonistas de este 2020. No hace falta irse muy lejos para comprobar que esta situación se nos está yendo de las manos. Gente en terrazas sin mascarilla, playas a rebosar de gente, locales nocturnos sin ninguna medida de seguridad... Nos está ganando el disfrute del placer que el tener cuidado... Y es que, el virus no entiende ni de placeres ni de vacaciones. Ya lo decía el sabio de Epicuro de Samos (filósofo griego que fundó la famosa escuela helenística del epicureísmo), el placer es el fin que nos proporciona la felicidad. Pero hay que pensar en las consecuencias que derivan de dichos placeres.
El hedonismo de Epicuro actualmente se malinterpreta con gran facilidad porque tendemos a creer que debemos satisfacer todos nuestros placeres de forma instantánea y no es así. En tiempos de pandemia, deberíamos hacer uso de la coherencia y aplazar todos esos placeres innecesarios. Dentro de esos placeres innecesarios que se pueden evitar, nos encontramos naturalmente con el ocio nocturno... El simple hecho de que las discotecas permanezcan abiertas sin ninguna medida de seguridad y sin mantener la distancia obligatoria es realmente bochornoso para los ciudadanos que seguimos las recomendaciones médicas desde el primer momento y para los sanitarios que se dejan la piel por nosotros.

Excelente artículo filosófico :) Muy interesante
ResponderEliminarLa reflexión que has proporcionado da mucho que pensar. En momentos de estrés y nerviosismo la gente parece agarrarse a una cometa que está despegando su cuerpo del suelo sin posibilidad de retorno.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo contigo!! Me he alegrado mucho de leerte por aquí Álvaro 😊 gracias por leerme.
EliminarUn placer Sofía 😊
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