jueves, 20 de agosto de 2020

Estoicos... ¿Dónde estáis? Nos hacéis falta y os echamos de menos

        La mayor carga que se le puede imponer al ser humano desde que existe el mundo es la obligación de existir, ya que algunos no viven de forma adecuada respetando tanto a los habitantes con los que conviven como al medio al que pertenecen. Es cierto que nadie nace sabiendo nada... ¿No?

        Según Platón, el alma de cada persona sabe todo y ha contemplado el auténtico conocimiento pero necesita recordar debido a que cuando se produce la unión de cuerpo y alma, al ser una unión antinatural, el alma se olvida de todo y tiene que recordar lo olvidado mediante la famosa reminiscencia, que se basa en conocer recordando, todo lo que se tiene que recordar ya lo sabíamos de antes, con lo cual, conocer es recordar. Respetando la idea que tenía Platón, creo que el ser humano no nace con nada de conocimiento, va adquiriendo el saber conforme va pasando el tiempo.
Volviendo al tema abordado del principio, el ser humano no sabe vivir de forma adecuada respetando al medio y a la naturaleza. 

        Por eso, ahora es buen momento para nombrar a la escuela helenística del estoicismo. Esta escuela la fundó un filósofo llamado Zenón de Citio "el estoico". La principal idea que defendía esta escuela para conseguir ser feliz era vivir respetando a la naturaleza. Para un estoico, el sabio era el que vivía de acuerdo con la naturaleza, asumían el destino y no intentaban por nada del mundo oponerse a él o cambiarlo. Para los estoicos, la gran mayoría de nuestros males o desgracias procedían directamente del placer, los placeres te desvían de la naturaleza racional.

        En estos momentos tan críticos en los que estamos ahora mismo, parece que nos ha poseído más el epicureísmo y el disfrute del placer a toda costa que el estoicismo y el controlar las circunstancias y hechos que se pueden ver con claridad este año. La felicidad tendría que empezar donde acaba el sufrimiento, no obstante, parece ser que nosotros mismos de forma ilógica, buscamos el sufrimiento pudiéndolo evitar con la experiencia acumulada.

       Ante una pandemia mundial, hay que vivir de acuerdo a los hechos y las circunstancias para evitar el dolor y la perturbación en diferentes factores de nuestras vidas. Y vivir de acuerdo a los hechos y a la naturaleza ahora mismo, significa que si para intentar frenar la trasmisión del virus, te tienes que poner un trozo de tela que te cubra la boca y la nariz, te lo pones. O si por lógica pura, no se pueden hacer todas las actividades que se hacían antes con total normalidad, no se hacen. ¿Es simple, verdad? Pues a mucha gente estas reflexiones tan simples, les quedan grandes por lo que se ve.

        Hay que buscar ese equilibrio entre Epicuro y el disfrute del placer de forma moderada, con Zenón de Citio y el vivir de acuerdo a la naturaleza. Lo que no podemos hacer es dedicarnos al placer como si no hubiera un mañana porque precisamente, hay que preocuparse de las consecuencias de ese mañana. Ese término medio existe, solo hay que esforzarse para poder conseguirlo. 

        Si siguiéramos los pasos del estoicismo, seguro que Zenón de Citio estaría muy orgulloso de nosotros.

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