miércoles, 5 de agosto de 2020

¿La vida se te puede hacer bola?

        Cuando decimos que somos "libres" de elegir lo que queramos, nos tenemos que percatar de que no todo se puede elegir, con lo cual, no hay libertad al cien por cien. 
La libertad del ser humano es muy limitada, tan limitada que podríamos decir que en realidad no es libre si partimos del simple hecho de que le obligan a nacer. A nadie se le pregunta si quiere nacer... En el momento en el que nacemos y venimos a este mundo tan extraño ya nos están imponiendo una obligación. La obligación de existir.

        Se podría decir que el ser humano está condenado a la existencia. Nadie nos ha preguntado si queremos nacer, de repente sales de ese "mundo pequeño" en el que residías para entrar de lleno en un mundo totalmente nuevo y sin que tú lo sepas, estás a expensas de que te orienten, te cuiden y te enseñen para desarrollarte como persona humana.
        Es muy curioso que, conforme va pasando el tiempo, la gente de tu alrededor se crea automáticamente expectativas sobre ti, ya que a medida que te vas haciendo mayor, tienes que empezar a valerte por ti mismo, a caerte tú solo, a estudiar/trabajar... Al fin y al cabo, a enfrentarte a los obstáculos que te va dejando la vida. Esas famosas expectativas con el paso de los años, se van agrandando cada vez más... Y a la vez las dificultades para existir aumentan, llegando incluso algunas veces a pensar que la vida se nos hace bola. A medida de que pasa el tiempo, ves que la bola (los problemas) se va haciendo más pequeñita pero en un primer momento te parece la bola más grande del mundo. En ese momento te das cuenta de que te han llegado involuntariamente una serie de responsabilidades importantes que tienes que seguir y cumplir para poder vivir. 
Entonces, el ser humano está completamente condenado a existir y no se puede relacionar con la libertad porque ninguna condena impuesta sin previa elección se puede considerar como algo libre y voluntario.

        Jean-Paul Sartre al empezar su aventura de elaborar los cimientos de la corriente del existencialismo dijo: "La mayor condena del hombre es su existencia"... Y es que, el primer segundo de vida de cualquier persona ya viene cargado de obligaciones y cargas. Sin tú quererlo, te imponen existir y eso conlleva a que tendrás que soportar problemas, dolor, dudas, muerte, pero también cosas buenas. Aunque al ser una imposición tendemos a centrarnos más en lo malo que en las cosas buenas. 
Nuestra libertad es tan limitada que incluso nacemos sin ella y poco a poco tenemos que ir soportando las consecuencias del mayor cargo que se le puede imponer al ser humano: nacer. Y lo peor de todo es que algunos seres humanos no están preparados todavía para esa carga tan importante como es la vida.

Jean-Paul Sartre 

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