A mi juicio, sí que creo que haya una posible conexión, por mínima que sea, entre la crisis ecológica y lógica capitalista. Es inevitable no darse cuenta de la explotación de materiales y de recursos que se está produciendo en nuestra sociedad de hoy en día desde hace años, estamos agotando inconscientemente los recursos que tenemos a nuestro alcance para satisfacer nuestras necesidades (a veces innecesarias). Una persona materialista, tendría este punto de vista tatuado en la memoria. Saciamos nuestras ansias de gastar, gastando más sin haber consumido completamente lo anterior, por esa misma razón, se ha producido una crisis del capital que ha dado lugar o ha desencadenado una crisis ecológica de carácter medioambiental. Ese sistema capitalista en el que estamos profundamente sumergidos, es un bucle del que no se puede salir tan fácilmente, aunque los medios de producción son los principales encargados de preocuparse de que no salgamos de ese bucle y sigamos gastando más capital. Nosotros alimentamos al monstruo del capitalismo de una forma u otra, contribuyendo siempre en el desgaste de lo innecesario. Con lo cual, es inevitable ver que estamos encarcelados en un sistema lineal en vez de estar en un sistema circular. En ese sistema lineal no gastamos para consumir, gastamos por gastar sin consumir del todo la mercancía que hemos comprado. De la otra forma, si estuviéramos en un sistema circular, compraríamos la mercancía y la consumiríamos, es decir, gastaríamos el capital para la consumición propiamente dicha. Lo más coherente sería estar en un sistema circular. Da igual cuánto tengamos, siempre queremos más y sobre todo, algo mejor de lo que ya teníamos anteriormente. No obstante, es cierto que, si no hay un crecimiento, es decir, si no existiera el capitalismo tenemos que asumir aunque nos duela que el sistema se hundiría, por lo tanto todos los años tendría que crecer la economía por lo menos un tanto por ciento, si no, este sistema en el que estamos se pierde.
Por lo tanto, al hablar de mercancías, nos tenemos que acordar obviamente de los dos modos de circulación de mercancías que existen. Por un lado, está la circulación simple (economía de mercado NO capitalista) que su estructura sería: MERCANCÍA - DINERO - MERCANCÍA (M-D-M), y su finalidad sería satisfacer las necesidades de las personas ya que, produces una mercancía, la vendes, y con el dinero que has obtenido, produces más mercancía. Y por otro lado, estaría la circulación convertible en capital (CAPITALISTA) que su estructura sería: DINERO - MERCANCÍA - DINERO (D-M-D*), y su finalidad sería ampliar el capital de partida, es decir, el dinero que invierte alguien es menor que el dinero final gracias a la famosa plusvalía, entendiendo a la plusvalía como la diferencia entre el trabajo realizado por el trabajador y el pago en efectivo que ha recibido éste en compensación por su trabajo.
Todo este sistema capitalista de producción ocasiona grandes daños a nuestro planeta, si agotamos tanto los recursos de los que disponemos, llegará el día en el que se acaben de una vez por todas, entonces lo más seguro es que entremos en un colapso ecológico y capitalista. No solo ayudamos nosotros a que este sistema consumidor funcione, la publicidad también hace que recordemos constantemente lo insatisfechos que estamos con nuestras vidas y con nosotros mismos, llevándonos a comprar mercancías nuevas para así saciar (o intentar) nuestros complejos, al fin y al cabo el ser humano es un acomplejado. Sin embargo, también pienso que el sistema no puede permitirse el lujo de que dejemos de consumir, por eso, el sistema intenta que no desaparezca de nosotros esa necesidad de seguir gastando compulsivamente. Detenerse es morir, por esa misma razón, no se puede parar la economía, si no, nos vamos a la quiebra. Este último argumento se puede aplicar perfectamente a la situación del Covid-19, el claro ejemplo de que pesa más la economía que la salud de las personas en un sistema capitalista como el nuestro. Con lo cual, podemos llegar a pensar que hemos entrado en un maldito bucle capitalista, ya que si el sistema deja de producir nos vamos a la quiebra pero mientras se produce de forma compulsiva, nuestro planeta pierde vida. Podríamos decir que, hemos entrado hasta el fondo en un sistema bucle del capitalismo para gastar por gastar.
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