Si echamos la vista atrás y miramos la forma de vivir en
la antigüedad griega, observamos que por aquel entonces se tenía una
concepción muy diferente del término "filósofo" en comparación con la
que tenemos ahora del mismo concepto. El significado popular que se le ha atribuido a la filosofía de "amor a la sabiduría" no nos sirve, esa definición no es más que un simple cliché barato que perfectamente lo puedes leer en los azucarillos motivadores de la barra de un bar. De alguna manera, hemos traicionado al
término original de filósofo y hemos convertido a la filosofía en un oficio,
cuando nunca tendría que haber dejado de ser un modo de vivir.
En la Antigua Grecia, las personas dedicadas al pensamiento, se dedicaban a tratar problemas filosóficos por puro placer, por eso no se consideraban filósofos, eran amantes de la filosofía con el único fin de intentar plantear y contestar las preguntas que generaban angustia en el ámbito humano. Era un modo de vida, en el cual los ciudadanos reflexionaban sobre lo que les preocupaba de la vida. ¿Qué es la filosofía si no es aprender a vivir mejor?
Hoy en día, se ha perdido completamente el uso original del
término "filosofía". Ahora, nos hemos convertido todos en sofistas,
en donde la filosofía es un oficio y no un modo de vivir. La filosofía tiene
que ir más allá de una simple asignatura o de una mera explicación en el aula y tampoco puede quedarse en el terreno
elitista donde solo un grupo determinado de personas estén capacitadas para
hacer filosofía. Ni tampoco por estudiar la carrera de Filosofía te conviertes
automáticamente en filósofo. Ahí ya el término filósofo está contaminado por
nuestra concepción moderna de entender la filosofía.
La filosofía que yo defiendo a capa y espada es esa filosofía
de calle que ejercía Sócrates por la plaza pública para bombardear a preguntas
sobre la vida a la gente corriente. Vivo con esa filosofía mundana, en la que tanto
un adolescente de 17 años reflexionando sobre problemas de su vida o un
prestigioso “filósofo” desde la historia de la antigüedad, pueden filosofar de
igual manera en distintos problemas filosóficos.
Entonces… ¿Todo el mundo puede filosofar? Si partimos de la
base de que cualquier persona puede tener pensamiento crítico propio y se
pregunte por los problemas que suceden en su vida, en ese caso, esa persona
estaría filosofando. Pero seamos sinceros, la realidad es diferente ya que no
todo el mundo posee pensamiento propio ni es crítico con lo que piensa y con
sus acciones. Si esto no fuera así, Eichmann nunca se habría dejado llevar por
la ideología dominante y nunca habría llevado a cabo el traslado de millones de
judíos a los campos de concentración y exterminio. Por lo tanto, tampoco debemos caer en banalizar de forma ligera el filosofar porque no todo el mundo puede filosofar, precisamente por este motivo.
Volvamos a darle el significado más original y no forcemos ni pongamos en privilegio lo que supuestamente, tendríamos que hacer de forma espontánea con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida, y por tanto, también nuestra calidad de pensamiento crítico. Si conseguimos fomentar el pensamiento crítico en el sector más juvenil o adolescente, es muy probable que el interés hacia la filosofía aumente en la mayoría de jóvenes, ya que si se les muestra la filosofía como una mera asignatura que están obligados a aprobar y no como una manera de vivir, seremos nosotros mismos los que le estaremos quitando valor y peso a algo tan importante como es el hecho de reflexionar sobre esta vida y sobre los problemas que encontramos en ella.
Me ha gustado mucho el escrito, tarde o temprano yo no considero que una persona de 17 años pueda reflexionar sobre un tema de igual manera que un prestigioso "filósofo", pero si que creo rotundamente que no es una mera asignatura, es un modo de vivir. Felicidades por ello.
ResponderEliminarSupongo que siguiendo el hilo narrativo de la Historia podemos apreciar cómo ideas, costumbres y oficios se moldean para adaptarse a las necesidades del momento. Si bien es cierto que ahora el concepto de filosofar ha sufrido una transformación para adaptarse a un mundo cada vez menos centrado en reflexionar, la acción de filosofar no ha desaparecido. Por suerte depende de el uso que hacen las personas de su curiosidad y actividad mental. Así que si bien se puede considerar que ahora las personas no tienden a filosofar (que siempre habrá al menos unas pocas personas que lo sigan haciendo) me parece más esperanzador verlo como que inconscientemente la gente al usar su razonamiento crítico y dejarse llevar por la imaginación y las posibilidades, filosofan de forma involuntaria en muchos casos.
ResponderEliminarY en cuanto a la capacidad de filosofar, creo que cualquier persona tiene el potencial para desarrollar una habilidad o mejor dicho una competencia (capacidad de llevar un concepto teórico a la práctica con más o menos éxito). Pero hay que pulirlo e interesarse de forma consciente por practicarlo. No todo el mundo es capaz de escribir un libro, pero seguro que todos podemos mandar un mensaje para felicitar un cumpleaños que genere emoción en alguna persona de nuestro entorno.
Espero que estas palabras puedan darle más vueltas a una entrada ya de por sí exhaustiva.
No lo había pensado desde ese enfoque, y también es muy interesante y se puede reflexionar mucho sobre la posibilidad de filosofar de forma inconsciente usando siempre el razonamiento crítico. Yo también pienso que cualquier persona puede desarrollar el potencial de pensar de forma crítica, aunque por desgracia no todo el mundo lo hace y eso ya forma parte de la voluntad de cada uno. Muy buen enfoque diferente. Y muchas gracias por comentarme y pasarte por aquí, siempre es un gusto cuando te leo por comentarios, Álvaro. :)
EliminarEl placer es mutuo Sofía ;)
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