Publicado el 24/08/2020 por Aragón Digital
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martes, 25 de agosto de 2020
lunes, 24 de agosto de 2020
Un Nietzsche responsable
Nietzsche ya predijo en el siglo XIX el uso de mascarilla en 2020...
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| Imagen de SOFIA/SFA (Sociedad de Filosofía Aplicada) |
jueves, 20 de agosto de 2020
Estoicos... ¿Dónde estáis? Nos hacéis falta y os echamos de menos
La mayor carga que se le puede imponer al ser humano desde que existe el mundo es la obligación de existir, ya que algunos no viven de forma adecuada respetando tanto a los habitantes con los que conviven como al medio al que pertenecen. Es cierto que nadie nace sabiendo nada... ¿No?
Según Platón, el alma de cada persona sabe todo y ha contemplado el auténtico conocimiento pero necesita recordar debido a que cuando se produce la unión de cuerpo y alma, al ser una unión antinatural, el alma se olvida de todo y tiene que recordar lo olvidado mediante la famosa reminiscencia, que se basa en conocer recordando, todo lo que se tiene que recordar ya lo sabíamos de antes, con lo cual, conocer es recordar. Respetando la idea que tenía Platón, creo que el ser humano no nace con nada de conocimiento, va adquiriendo el saber conforme va pasando el tiempo.
Volviendo al tema abordado del principio, el ser humano no sabe vivir de forma adecuada respetando al medio y a la naturaleza.
Por eso, ahora es buen momento para nombrar a la escuela helenística del estoicismo. Esta escuela la fundó un filósofo llamado Zenón de Citio "el estoico". La principal idea que defendía esta escuela para conseguir ser feliz era vivir respetando a la naturaleza. Para un estoico, el sabio era el que vivía de acuerdo con la naturaleza, asumían el destino y no intentaban por nada del mundo oponerse a él o cambiarlo. Para los estoicos, la gran mayoría de nuestros males o desgracias procedían directamente del placer, los placeres te desvían de la naturaleza racional.
En estos momentos tan críticos en los que estamos ahora mismo, parece que nos ha poseído más el epicureísmo y el disfrute del placer a toda costa que el estoicismo y el controlar las circunstancias y hechos que se pueden ver con claridad este año. La felicidad tendría que empezar donde acaba el sufrimiento, no obstante, parece ser que nosotros mismos de forma ilógica, buscamos el sufrimiento pudiéndolo evitar con la experiencia acumulada.
Ante una pandemia mundial, hay que vivir de acuerdo a los hechos y las circunstancias para evitar el dolor y la perturbación en diferentes factores de nuestras vidas. Y vivir de acuerdo a los hechos y a la naturaleza ahora mismo, significa que si para intentar frenar la trasmisión del virus, te tienes que poner un trozo de tela que te cubra la boca y la nariz, te lo pones. O si por lógica pura, no se pueden hacer todas las actividades que se hacían antes con total normalidad, no se hacen. ¿Es simple, verdad? Pues a mucha gente estas reflexiones tan simples, les quedan grandes por lo que se ve.
Hay que buscar ese equilibrio entre Epicuro y el disfrute del placer de forma moderada, con Zenón de Citio y el vivir de acuerdo a la naturaleza. Lo que no podemos hacer es dedicarnos al placer como si no hubiera un mañana porque precisamente, hay que preocuparse de las consecuencias de ese mañana. Ese término medio existe, solo hay que esforzarse para poder conseguirlo.
Si siguiéramos los pasos del estoicismo, seguro que Zenón de Citio estaría muy orgulloso de nosotros.
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domingo, 16 de agosto de 2020
La condena más injusta de la antigüedad ateniense
Que a día de hoy con todas las injusticias que abundan en nuestra sociedad, se impongan condenas por simplemente hacer uso de la libertad de expresión, es algo contradictorio en una democracia. ¿A que sí? Pero esto no solo está ocurriendo ahora, las condenas injustas siempre han existido, si nos remontamos en la sociedad clásica griega, podemos ver un ejemplo muy claro y conciso.
Gracias a Sócrates, la famosa llamada "polis" se desarrolló con el paso del tiempo de forma favorable, las polis eran las ciudades-estado totalmente independientes y la sociedad se solía organizar así. A pesar de todo el tiempo que ha pasado desde aquella época, la figura socrática continua estando viva en muchas personas actualmente. Y es que, aunque algunos quieran olvidar su nombre, Sócrates fue una de las figuras más importantes para la historia de la filosofía antigua. Él era un ciudadano ateniense que se dedicaba a ir lanzando preguntas a la gente con la que se cruzaba en la plaza y la ignorancia de la gente se quedaba al descubierto porque no sabían nada.
Se dio cuenta de que la gran mayoría de personas, vivían en una nube de tranquilidad pensando que sabían todo cuando realmente no sabían absolutamente nada. Seguidamente, se percató de que él desconocía más cosas de las que conocía, es decir, él solo sabía que no sabía nada pero eso ya era saber algo. Con lo cual, llegó a una conclusión firme y dijo: "Yo solo sé que no sé nada".
Sócrates, enseñaba a los ciudadanos mediante la mayeútica, el método socrático de aprendizaje que iba desde la ignorancia hasta el conocimiento haciendo preguntas.
Por esa simple razón, se le consideró como el más sabio de Atenas. Desgraciadamente, en aquella época hacer pensar a la gente parecía que era delito (ahora lo sigue siendo, por desgracia) y el pueblo ateniense, estando en una democracia, le condenó. Fue condenado por supuestamente adoctrinar el pensamiento de los más jóvenes y también por un descubrimiento que se produjo. Durante su época, la democracia tuvo muchas idas y venidas, y en una de esas veces que no había democracia, el Gobierno de Atenas se quedó en manos de unos tiranos (el Gobierno de los treinta tiranos), el pueblo se reveló y quitaron la tiranía para implantar de nuevo la democracia. Entonces, parte de su condena viene de que se descubrió que dos de esos treinta tiranos, fueron sus discípulos. El pueblo ateniense estando en democracia, condena a Sócrates al ostracismo (condenado al destierro para irse de Atenas) o a beber cicuta. Finalmente, Sócrates fue fiel a sus principios como siempre y murió bebiendo cicuta.
Por esta misma razón, su discípulo Platón, le dará tanta importancia a la política. Platón estará en total desacuerdo con la democracia, la gente verá esa forma de gobierno como un avance y él la verá como un auténtico retroceso porque la democracia condenó al mejor ciudadano del mundo y a su maestro. Platón estuvo tan en desacuerdo con esa forma de gobierno que incluso intentó llevar a cabo una ciudad platónica ideal, la intentó realizar tres veces pero las tres veces fracasó. En el tercer y último intento, Platón fue vendido como esclavo pero un amigo suyo le compró para que pudiera volver a Atenas y así dedicarse a la filosofía y fundar la Academia. Esa ciudad platónica ideal no fue más que un mero intento de utopía al fin y al cabo.
La condena socrática refleja el miedo a pensar que tenía la gente en aquella época, Sócrates solo quiso que la gente pensara por sí misma y se cuestionara preguntas para reflexionar. Hay teorías que ponen en duda la existencia de Sócrates, otras dicen que la figura de Sócrates fue verdadera pero que se basa desde el punto de vista platónico, ya que Sócrates no escribió nada. Sin embargo, yo me quedo con ese Sócrates amable, cercano, inquieto por hacer preguntas a las personas por la calle y despertar la curiosidad de pensar a todo el mundo. Y lo más seguro es que si Sócrates siguiera estando en vida, nuestra sociedad en pleno siglo XXI, le volvería a condenar. Todavía se sigue mirando con cierta rareza extraña al que piensa y se halaga al que no lo hace. ¿No es más condenable el no pensar que el pensar?
Este tipo de injusticia sigue ocurriendo a día de hoy, solo hay que ver a artistas como Pablo Hasel (rapero y poeta), condenado a más de cinco años de prisión por cantar la realidad en canciones y señalar a los ladrones. Gritar la verdad e invitar a que la gente piense por sí misma tiene el precio muy caro, por lo visto si destapas las evidencias te acusan de injurias a la Corona. Mientras, si robas y saqueas a tu país durante infinitos años, te puedes fugar con el botín. ¿Qué ironía, no? Seguro que si estuviera el sabio de Sócrates ahora y viera todo lo que está ocurriendo, iría como un loco por nuestra plaza pública preguntando a los ciudadanos la siguiente pregunta...
¿Dónde queda la libertad de expresión en la democracia?
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| Ilustración de la muerte de Sócrates (470 a.C - 399 a.C) |
sábado, 8 de agosto de 2020
El epicureísmo ante el Covid-19: La búsqueda del placer en plena pandemia
Parece ser que la irresponsabilidad y la falta de empatía, son las protagonistas de este 2020. No hace falta irse muy lejos para comprobar que esta situación se nos está yendo de las manos. Gente en terrazas sin mascarilla, playas a rebosar de gente, locales nocturnos sin ninguna medida de seguridad... Nos está ganando el disfrute del placer que el tener cuidado... Y es que, el virus no entiende ni de placeres ni de vacaciones. Ya lo decía el sabio de Epicuro de Samos (filósofo griego que fundó la famosa escuela helenística del epicureísmo), el placer es el fin que nos proporciona la felicidad. Pero hay que pensar en las consecuencias que derivan de dichos placeres.
El hedonismo de Epicuro actualmente se malinterpreta con gran facilidad porque tendemos a creer que debemos satisfacer todos nuestros placeres de forma instantánea y no es así. En tiempos de pandemia, deberíamos hacer uso de la coherencia y aplazar todos esos placeres innecesarios. Dentro de esos placeres innecesarios que se pueden evitar, nos encontramos naturalmente con el ocio nocturno... El simple hecho de que las discotecas permanezcan abiertas sin ninguna medida de seguridad y sin mantener la distancia obligatoria es realmente bochornoso para los ciudadanos que seguimos las recomendaciones médicas desde el primer momento y para los sanitarios que se dejan la piel por nosotros.
viernes, 7 de agosto de 2020
miércoles, 5 de agosto de 2020
¿La vida se te puede hacer bola?
Cuando decimos que somos "libres" de elegir lo que queramos, nos tenemos que percatar de que no todo se puede elegir, con lo cual, no hay libertad al cien por cien.
La libertad del ser humano es muy limitada, tan limitada que podríamos decir que en realidad no es libre si partimos del simple hecho de que le obligan a nacer. A nadie se le pregunta si quiere nacer... En el momento en el que nacemos y venimos a este mundo tan extraño ya nos están imponiendo una obligación. La obligación de existir.
Se podría decir que el ser humano está condenado a la existencia. Nadie nos ha preguntado si queremos nacer, de repente sales de ese "mundo pequeño" en el que residías para entrar de lleno en un mundo totalmente nuevo y sin que tú lo sepas, estás a expensas de que te orienten, te cuiden y te enseñen para desarrollarte como persona humana.
Es muy curioso que, conforme va pasando el tiempo, la gente de tu alrededor se crea automáticamente expectativas sobre ti, ya que a medida que te vas haciendo mayor, tienes que empezar a valerte por ti mismo, a caerte tú solo, a estudiar/trabajar... Al fin y al cabo, a enfrentarte a los obstáculos que te va dejando la vida. Esas famosas expectativas con el paso de los años, se van agrandando cada vez más... Y a la vez las dificultades para existir aumentan, llegando incluso algunas veces a pensar que la vida se nos hace bola. A medida de que pasa el tiempo, ves que la bola (los problemas) se va haciendo más pequeñita pero en un primer momento te parece la bola más grande del mundo. En ese momento te das cuenta de que te han llegado involuntariamente una serie de responsabilidades importantes que tienes que seguir y cumplir para poder vivir.
Entonces, el ser humano está completamente condenado a existir y no se puede relacionar con la libertad porque ninguna condena impuesta sin previa elección se puede considerar como algo libre y voluntario.
Jean-Paul Sartre al empezar su aventura de elaborar los cimientos de la corriente del existencialismo dijo: "La mayor condena del hombre es su existencia"... Y es que, el primer segundo de vida de cualquier persona ya viene cargado de obligaciones y cargas. Sin tú quererlo, te imponen existir y eso conlleva a que tendrás que soportar problemas, dolor, dudas, muerte, pero también cosas buenas. Aunque al ser una imposición tendemos a centrarnos más en lo malo que en las cosas buenas.
Nuestra libertad es tan limitada que incluso nacemos sin ella y poco a poco tenemos que ir soportando las consecuencias del mayor cargo que se le puede imponer al ser humano: nacer. Y lo peor de todo es que algunos seres humanos no están preparados todavía para esa carga tan importante como es la vida.
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| Jean-Paul Sartre |
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